Maestría en Teología – Lee Aquí Muestra de una Clase

Maestría en Teología y Estudios Pastorales

Soteriología Avanzada II

Pablo Román Caballero

Dios Le Brinda A Todo Ser Humano La Oportunidad De Librarse De La Condenación Eterna

Juan 5:24 RVR 1960

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Cuando la biblia dice en Juan 5:24 “y no vendrá a condenación” quiere decir que todo el mundo tiene la oportunidad de oír la palabra y creer, al hacer esto, al tomar esta acción, es librado de la condenación eterna, ya que su espíritu ha pasado de muerte a vida.

Jesús hizo el trabajo de la redención en forma completa, para que todo aquel que en él cree y lo recibe como su Señor y Salvador pueda salvarse del castigo eterno que viene como consecuencias de sus pecados.

Por esta causa somos llamados a predicar, para darle una oportunidad a todos de arrepentirse y usar la fe que Dios ha puesto en sus corazones para recibir a Cristo como el único que puede perdonar sus pecados.

2 Pedro 3:9 RVR1960

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Juan 3:18

El que cree en él no es juzgado. El que no cree ya ha sido juzgado, porque no ha creído en el nombre del único Hijo de Dios.

Creer es una decisión. Yo decido creer o no creer. Sin decisión es imposible creer o no creer. Sin decisión simplemente se vive todo, así como hacen los animales.

Observen como dice claramente en forma absoluta “todos procedan al arrepentimiento”.

Al abordar el tema del libre albedrío del hombre y la soberanía de Dios, uno es propenso a pensar que existe una contradicción entre los mismos, cuando realmente no existe contradicción alguna como muchos tratan de hacerlo aparentar. En pocas palabras: el hombre tiene libertad de voluntad, y la soberanía de Dios es tal que no puede ser frustrada por la voluntad del hombre. Es más, Dios en su absoluta soberanía le ha concedido al ser humano libre decisión como el mismo lo expone en su Palabra.

Deuteronomio 30:15-19 RVR1960

Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;

porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,

yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;

La voluntad soberana de Dios no niega la libertad del hombre, no hace al hombre una simple marioneta tirada por la mano soberana de Dios.. Cuando un ser humano está expuesto a la voluntad soberana de Dios, tiene la libertad de aceptarlo o rechazarlo sin que Dios lo obligue a tomar una decisión (véase Ezequiel 33:11). Esta es la respuesta del hombre a Dios. La libertad del hombre para elegir está dentro de la omnisciencia de Dios. Por lo tanto, dado que Dios es omnisciente, ha ordenado su voluntad de acuerdo con su propósito soteriológico, de modo que la libertad del hombre dentro de su voluntad no socave su propósito.

Sin libre albedrío ¿cómo puede el hombre mostrarle a Dios obediencia? Sin libre albedrío no seria obediencia sino solo un actuar pre-conceptualizado en el interior de la mente del ser humano.

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Tomás de Aquino (en italiano, Tommaso d’Aquino)

Nació en 1225 y murió en el 1274. Fue un teólogo y filósofo católico romano y es considerado el principal representante de la enseñanza escolástica y una de las mayores figuras de la teología sistemática. (Wikipedia).

Después de Agustín de Hipona, fue el sacerdote católico romano de mayor influencia en la teología de la Iglesia Católica Romana y de la Iglesia Cristiana, sobre todo en cuanto a la Teología Sistemática que se enseña en muchos Institutos Bíblicos Cristianos.

Una de las exposiciones más profundas de Aquino sobre la predestinación del hombre la expresó así: “Pero como Él nos salvó, también predestinó que debemos ser salvos”.

Dios en su omnisciencia conocía de antemano todo lo que iba a suceder en cuanto a cada una de sus creaciones, incluyendo a los ángeles y a los seres humanos. Y no está de nosotros el cuestionar a Dios en sus decisiones, sino solo el admirarlo por ello, alabarlo por cada una de ellas, y observar cuan grande y profunda es su sabiduría.

Aquino justificó la libertad del hombre al razonar que de otro modo no habría necesidad o existencia de La Ley, de prohibiciones o recompensas ni de castigos si no existiera la libre voluntad del ser humano. Además el dijo que el hacer lo correcto y seguir lo que Dios ordeno es un acto que requiere del libre albedrío.

Las ideas de Aquino sobre la libre voluntad son un complejo de tres poderes del alma humana, que pueden describirse como el intelecto (perceptivo, aprensivo, cognitivo), la voluntad (motivo, apetitivo, conativo) y las pasiones o sentimientos (sensible, emotivo). ).

Eleonore Stump, en su libro de Aquino del 2003, dice que para Aquino, la libertad es una propiedad de todo el ser humano, no un componente de una persona. En segundo lugar, la voluntad no es independiente del intelecto.

El intelecto y la voluntad se involucran en una interacción dinámica y compleja, con múltiples etapas entre una percepción inicial y la cognición por parte del intelecto hasta la acción final de la voluntad, con interrupciones ocasionales o anulaciones por las pasiones.

Todas estas etapas pueden suceder en un abrir y cerrar de ojos o en un largo proceso. En cualquier etapa, la voluntad puede cambiar de tema y pedirle al intelecto que piense en otra cosa. Sin embargo, el intelecto puede o no puede hacerlo.

La elección hecha por el hombre se basa en un apetito intelectual. La persona cuya elección es el intelecto apetitivo sería la que elija en función de la percepción sensorial, como lo que conoce bien. Esto es precisamente lo que sucedió con Eva y Adán.

Génesis 3:6

Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era una delicia para los ojos, y que se deseaba que el árbol fuera sabio, ella tomó algo de su fruto y comió; y ella le dio un poco a su marido con ella, y él también lo comió.

Aquí vemos que lo mismo Eva que Adán tuvieron un apetito que fue más allá de lo físico pero también de lo intelectual. Y vemos como en ningún momento estuvieron programados a comer del fruto sino que el resultado fue a causa de una decisión que ellos tomaron. Es precisamente por ellos tener la libertad de decidir que Dios viene y les reclama.

Según Aquino, quien elige basado en el apetito intelectual es aquel cuya elección se basa en el conocimiento que impulsa el apetito; como lo que sabe bien que puede ser o no ser lo mejor para el bienestar de uno.

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Lapsarismo

Lapsarismo es una doctrina calvinista que no existía en el tiempo de Tomás de Aquino. Pero ellos usan la expresión de Aquino “”Pero como Él nos salvó, también predestinó que debemos ser salvos” para decir que él expuso un concepto llamado infralapsarismo.

Lapsarismo es el estudio del orden lógico (en la mente del Señor, antes de la creación) del decreto de Dios de ordenar o permitir la caída del hombre y la reprobación en relación con su decreto de elegir y salvar a los pecadores. (Wikipedia).

Infralapsarismo dice que los decretos de Dios sobre la salvación del ser humano vino después de la determinación de la caída del hombre.

Supralapsarismo es la posición que Dios decreto la elección y reprobación (salvación y condenación) de los seres humanos antes de la determinación de la caída.

Se supone que el orden de los decretos de Dios fueron de la siguiente manera de acuerdo a cada punto teológico:

Infralapsarismo:

1.Decreta la creación de los seres humanos

2.Permite la caída del ser humano

3.Decreta salvar algunos de la condenación y dejar a otros a la condenación.

4.Decreta salvar solo a los escogidos.

Supralapsarismo:

1.Decreta salvar a algunos y condenar a otros.

2.Decreta crear a los elegidos y a los reprobados

3.Autoriza la caída del ser humano.

4.Decreta salvar solo a los escogidos.

Tomás de Aquino siempre enseño la libertad que Dios le concedió al ser humano para poder escoger entre el bien y el mal. Él nunca enseño la Doble Predestinación.

La Eficacia de La Gracia

Uno de los trabajos teológicos de mayor importancia en la vida de Aquino fue sobre la eficacia de la gracia. Y vale la pena estudiar sus escritos en este tema. A continuación les brindo un resumen de años de sus estudios en el tema.

¿Qué era la Gracia para Aquino?

La gracia, en general, para Aquino, es un favor de Dios, la acción de la disposición misericordiosa de Dios hacia sus criaturas creadas a su imagen y semejanza. Por supuesto, la creación misma de hombres y mujeres es un favor de Dios. Pero cuando hablamos de la gracia como un favor, nos referimos a ese estado especial en el que Dios los creó, otorgándoles los dones y privilegios que les permitieron compartir la vida de Dios mismo, la vida del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El ser humano poseía estos dones originalmente en el estado de naturaleza integral, pero los perdieron en la caída original.

Esta pérdida significó que ya no tenían los medios para alcanzar el fin por el cual Dios los había creado, así como para alcanzar la plenitud de aquellos deseos implantados en las profundidades de su ser, es decir, la bendita visión de Dios como Él está en Él mismo. Sin embargo, Dios en su amor misericordioso emprendió la tarea de restaurar la pérdida a través del envío y la obra de su Hijo unigénito. Así que la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, llena de gracia y verdad. A través de Él, nuestra naturaleza caída y corrupta puede regresar a su estado integral. A esto le llamamos gracia habilitadora.

Todas las criaturas racionales e intelectuales tienen un deseo natural de ver a Dios. Si bien pueden alcanzar un conocimiento de Dios conmensurable con sus capacidades naturales, está simplemente no es suficiente para conocerlo en su esencia. Para esto necesitan ayuda divina. Esta ayuda que Dios les ofrece de forma gratuita, lo llamamos gracia. Para Aquino, los ángeles necesitaban esta ayuda para poder convertirse a Dios y ser beatificados por Él a través de la visión de su esencia.

Cristo: Plenitud De La Gracia

Cristo en su naturaleza humana poseía la plenitud de la gracia, y la poseía total y perfectamente: totalmente en que su naturaleza humana está unida a la divina persona de la Palabra; mientras lo poseía aun dentro de su naturaleza humana, lo poseía de una manera que está más allá de nuestra comprensión humana, es decir, como Persona divina, como siendo Dios mismo hecho hombre. Esta plenitud le conviene como el unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad.

Además, Cristo es cabeza de la Iglesia. La iglesia es su cuerpo. De él como su cabeza fluye en él y en todos y cada uno de sus miembros la gracia necesarias para su salvación, para sus cargos en la Iglesia, así como la gracia necesarias para la preservación, el orden y el bienestar del cuerpo en su conjunto. .

Veamos ahora más particularmente la gracia que se encuentra en nosotros y para nosotros mismos. Nuestro fin es, como también el de los ángeles, la beatitud (bienaventuranza que logran las almas al compartir la vida eterna en compañía de Dios). Es la visión beatífica, la visión de Dios en su propia esencia. Si bien tenemos una inclinación natural a este fin, no podemos alcanzarla con nuestros propios poderes. Dios nos ofrece ayuda divina; una ayuda libremente ofrecida que podemos aceptar o rechazar libremente; una aceptación o rechazo responsable. Esta gracia es ante todo una gracia elevadora mediante la cual realizamos acciones y realizamos acciones orientadas a nuestra bienaventuranza final; pero también desde la Caída del hombre, una gracia medicinal que cura las heridas, o la corrupción que hemos heredado o infligido a nosotros mismos a través de nuestras acciones pecaminosas y rebeldes. Es una y la misma gracia que hace ambas cosas. Así que la gracia, como he dicho, es para Aquino un favor de Dios, la manifestación de su preocupación misericordiosa y misericordiosa por sus criaturas racionales.

Puede ser que para muchos ministros cristianos le sea una sorpresa leer como un sacerdote católico romano del siglo XIII se podía expresar de esta forma. Mucho antes de la reforma protestante, mucho antes de Martin Lutero, ya existían hombres dentro de la Iglesia Católica Romana que predicaban el Evangelio de Cristo. Quizás, aun con todos sus defectos y errores, a pesar de mezclar muchos conceptos teológicos con conceptos filosóficos, Tomás de Aquino fue uno de los que más claridad trajo dentro de su Iglesia.

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Analogía De La Naturaleza

Aquino desarrolló su teoría de la gracia usando la analogía de la naturaleza. Al explicar las operaciones de la naturaleza, de manera similar, podemos explicar las operaciones de la gracia. Esta naturaleza opera a través de los diversos poderes y facultades que poseen las criaturas. A través de estas operaciones crecen, se desarrollan y alcanzan su término de finalización. Para pensar debo accionar mi poder intelectual; libremente debo accionar mi poder de voluntad. Para ver, escuchar, sentir, tocar, debo activar estas facultades. El ejercicio correcto y ordenado de estas funciones conduce a la finalización, al cumplimiento de su máxima perfección.

Entonces, en el orden de la naturaleza, así como en el orden de la gracia, Dios nos ha destinado a la visión de sí mismo como lo es en sí mismo. A esta orientación y dirección, nuestro deseo consciente de bienaventuranza testifica. Sin embargo, este objetivo está más allá de nuestra capacidad natural de alcanzar. El poder para hacerlo así nos lo da Dios y este poder es la gracia. La gracia, entonces, es como una segunda naturaleza para nosotros, un principio fundamental dentro de nosotros que nos eleva para realizar aquellas operaciones y acciones que nos llevan a nuestra meta final, la visión de Dios (ver como Dios, sentir como Dios, tener la mente de Cristo en nosotros).

Como forma de ser, una determinación de lo que somos, como una especie de segunda naturaleza, esta gracia se llama habitual o santificadora. Como nos permite realizar acciones más allá de nuestras capacidades naturales, se llama elevar la gracia; Al curarnos de las heridas causadas por el pecado se le llama gracia medicinal.

Además de esta gracia habitual o santificadora, también hay una gracia real. La gracia real es la gracia que nos capacita para realizar acciones y operaciones proporcionales a nuestra meta final, la visión de Dios en su propia esencia. Por sus medios construimos dentro de nosotros las virtudes teológicas de la fe, la esperanza y la caridad, las virtudes cardinales de la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, y las virtudes morales. Como todos estos son el fruto de la gracia, se llaman virtudes infundidas.

Podemos deducir de lo que se ha dicho que la gracia se basa en la naturaleza, no la destruye. Más bien, la mejora, permitiéndole alcanzar lo que por sus propios poderes no puede.

¿Es la gracia una cualidad del alma, o un hábito en el alma, o una virtud del alma?

He dado por sentado en mi explicación que la gracia postula algo en nuestra alma. Ningún teólogo escolástico, en lo que a mí respecta, cuestiona esto. Entonces, podemos preguntarnos, ¿es la gracia una cualidad del alma, o un hábito en el alma, o una virtud del alma, o algo arraigado en la esencia del alma o uno de sus poderes? La gracia es un efecto que fluye del libre albedrío de Dios. En la medida en que Dios nos mueve a pensar, querer o actuar, la gracia está en nosotros a la manera de un movimiento que nos mueve a estas operaciones. En la medida en que es un regalo habitual que se nos da y nos entrega a estas operaciones, la gracia está en nosotros en una forma o cualidad que nos permite actuar de manera agradable y rápida. Ahora bien, si la gracia es una cualidad en el alma, ¿es esta cualidad una virtud o hábito? Parecería que sí, ya que la gracia dispone y perfecciona nuestro ser para actuar bien de acuerdo con su objetivo supremo, ya que las virtudes y los hábitos naturales le permiten actuar más perfectamente. Sin embargo, debemos recordar que la gracia nos hace partícipes de la Naturaleza divina y, por lo tanto, nos eleva a un orden superior, haciéndonos nuevas criaturas.

La Biblia nos dice claramente en Juan capítulos tres que volver a nacer por el poder del Espíritu Santo. Pero vemos a Tomás Aquino enfocar toda la acción de la Naturaleza divina en la gracia de Dios. Esto no quiere decir que Aquino no creía en la obra del Espíritu Santo, sino lo que quiere decir es que su tema central fue la de comprender el efecto de la gracia de Dios en cada uno de los redimidos. Pero de todos modos, a esto era que me refería en mi advertencia inicial: es muy probable que según usted estudia estas enseñanzas, algunas que quizás ya conoce y otras no, se sienta más inclinado a creer o validar ciertos dogmas e identificarse con ellos.

Sigamos estudiando para aprender lo que este Maestro de Teología enseño a tantas personas, y tomemos lo bueno y desechemos lo malo.

La gracia, entonces, se parece más a la luz natural de la razón que es distinta de las virtudes adquiridas. Como las virtudes adquiridas nos permiten actuar adecuadamente de acuerdo con la luz de nuestra razón natural, las virtudes infundidas nos permiten actuar adecuadamente de acuerdo con la luz de la gracia. La gracia es entonces como una luz que impregna la esencia de nuestro ser, más que una simple cualidad o hábito, más bien como una nueva naturaleza de la que fluyen hacia los poderes de nuestro ser las virtudes inculcadas, teológicas, cardinales y morales.

Hay en nosotros, entonces, ya que hay dos extremos, uno natural y uno sobrenatural, dos conjuntos de virtudes, dos conjuntos de hábitos, dos conjuntos de dones, uno natural y el otro sobrenatural. Pero a través de la afluencia de estos dones sobrenaturales, los dones naturales no se disminuyen ni se destruyen, se mejoran y se les otorga poder para realizar lo que está más allá de sus capacidades naturales y operaciones naturales. Se convierten en operaciones gráciles ordenadas para un fin más allá de nuestro fin natural, un fin que satisface totalmente nuestro deseo innato y anhelos inagotables.

Este último párrafo que acaban de leer es poderoso. Pues en esencia, lo que Aquino enseñó es que hasta nuestros dones naturales se mejoran cuando estamos bajo la influencia de la gracia de Dios. Y creo que todos podemos identificarnos con este punto. Pues verdaderamente todo lo que hacemos lo hacemos como para el Señor y debemos siempre buscar ofrecer excelencia. Por lo tanto, no solo los dones sobrenaturales se manifiestan en nosotros con poder, sino que también los dones de nuestra propia naturaleza se manifiestan con mayor alcance y poder de lo que teníamos antes de conocer al Señor.

Nuestra Necesidad De Gracia

La necesidad de la gracia surge de nuestra naturaleza. Siempre necesitamos la ayuda de Dios para querer o hacer cualquier bien, porque Él es el iniciador de toda actividad. En el estado de naturaleza integral podríamos querer y hacer lo que era para nosotros el bien de la naturaleza (por ejemplo, la bondad que surge del ejercicio de las virtudes adquiridas) y con la gracia podríamos querer o hacer un bien más allá de eso (por ejemplo, la bondad derivado del ejercicio de las virtudes infundidas). En nuestra naturaleza caída, nos quedamos cortos incluso con la bondad natural para nosotros y no podemos lograrla completamente con nuestras propias capacidades naturales.

Podemos realizar buenas acciones en particular en virtud de nuestra naturaleza, pero no alcanzamos la bondad total adecuada para nuestra naturaleza. Somos como los enfermos que pueden hacer ciertos movimientos por sí mismos pero no pueden hacer lo que hacen los que tienen una salud perfecta. Necesitamos medicina para sanarnos. Entonces, la necesidad de la gracia surge de nuestra ordenación hacia un fin más elevado, la vida eterna y de nuestra naturaleza debilitada o corrompida.

Divisiones de la gracia

Ya hemos visto una división de gracia. Gracia puede significar que Dios nos ayuda a querer y actuar o puede indicar el don de una disposición implantada en nosotros por Dios. En cada uno de estos podemos distinguir la gracia que trabaja en nosotros y la gracia que trabaja con nosotros. Si somos incitados a la actividad sin ninguna acción de nuestra parte, solo Dios es el activador, atribuimos toda la actividad a Dios solo y hablamos de su gracia como obra en nosotros. Pero si nosotros, mientras estamos activados por Dios, también nos activamos, hablamos de la acción como realizada por Dios y de nosotros mismos y de la gracia como trabajando con nosotros. La clave de esta división nos la da Agustín, quien escribe en su obra Gracia y Libertad: “Dios, por su cooperación, perfecciona en nosotros lo que por su operación comienza”.

Filipenses 1:6

confiando en esto, que el que comenzó una buena obra en ti lo completará hasta el día de Jesucristo.

La gracia también puede ser preveniente o subsiguiente. Esto surge del orden encontrado en los efectos de la gracia. Estos son cinco; sanar el alma, querer el bien, actuar eficazmente, perseverar en el bien, alcanzar la gloria. Cuando la gracia cura, se llama preveniente ya que nos prepara para el segundo; cuando se desea lo bueno es subsiguiente ya que esto sigue en la curación. Encontramos esta división en la naturaleza y la gracia de Agustín: “La gracia precede a que seamos sanados, una vez curados, nos ayuda a dar fruto”

Vemos como Aquino estudio extensamente las enseñanzas de Agustín. Lo mismo hizo Calvino y muchos otros teólogos. Realmente, aparte de la Biblia, los escritos de Agustín y de Aquino han sido probablemente los más estudiados por la mayoría de los teólogos famosos desde la antigüedad hasta nuestros días.

Pienso que deberíamos recordar que, otorgadas a estas divisiones de gracia, la gracia misma sigue siendo una acción de Dios sobre nosotros, una en su causa pero múltiples en sus efectos. Entonces, también la gracia es el primer principio interno y fundamental de nuestras acciones sobrenaturales, ya que nuestra naturaleza humana es el primer principio de nuestras acciones naturales. Entonces, es la gracia de Dios el principio de nuestras acciones sobrenaturales.

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Evaluación

Por favor, escriba la definición para las siguientes palabras, cada una cuenta por 1/2 punto.

1.Arrepentimiento

2.Enseñanza Escolástica

3.Teología Sistemática

4.Teología Bíblica

5.Teología Histórica

6.Teología Contextual

7.La Gracia de Dios

8. Lapsarismo

9.Libre Albedrío

10.Infralapsarismo

11.Perceptivo

12.Aprensivo

13.Cognitivo

14.Conativo

15.Intelecto Apetitivo

16.Visión Beatífica

17.Beatitud

18.Virtudes

19.Preveniente

20.Subsiguiente

21.Escriba una corta exégesis sobre 2 Pedro 3:9.

22.Escriba una corta exégesis sobre Deuteronomio 30:15-19

23.En sus propias palabras, en un párrafo de 6 oraciones, por favor de resumir la sección de este estudio “Tomás de Aquino (en italiano, Tommaso d’Aquino)”

24.En sus propias palabras, en un párrafo de 5 oraciones, por favor de resumir la sección de este estudio “¿Qué era la Gracia para Aquino?”

25. En sus propias palabras, en un párrafo de 5 oraciones, por favor de resumir la sección de este estudio “Cristo: Plenitud De La Gracia”

26. En sus propias palabras, en un párrafo de 5 oraciones, por favor de resumir la sección de este estudio “Analogía De La Naturaleza”

27. En sus propias palabras, en un párrafo de 5 oraciones, por favor de resumir la sección de este estudio “¿Es la gracia una cualidad del alma, o un hábito en el alma, o una virtud del alma?”

28. En sus propias palabras, en un párrafo de 5 oraciones, por favor de resumir la sección de este estudio “Nuestra Necesidad De Gracia”

29. En sus propias palabras, en un párrafo de 5 oraciones, por favor de resumir la sección de este estudio “Divisiones de la gracia”

30.¿Qué le gusto más de esta clase?

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