Consuelo en la aflicción – Descarga Libro Cristiano Gratis (Download)

“Él conoce mi camino”. La Omnisciencia es uno de los atributos maravillosos de Dios.

“Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, y ve todos sus pasos” (Job 34:21). “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y
a los buenos” (Pr. 15:3).

Spurgeon3 dijo: “Una de las pruebas más grandes de la fe cristiana práctica o empírica es: ¿Cuál es mi relación con el Dios omnisciente?”. ¿Cuál es su relación con él, querido lector? ¿Cómo le afecta? ¿Lo aflige o lo reconforta? ¿Rehúye del pensamiento que Dios conoce todo su camino; quizá un camino de mentiras, egoísmo e hipocresía? Para el pecador, éste es un pensamiento terrible.

Si lo niega no, lo cierto es que procura olvidarlo. Pero para el cristiano, hay
en esto un auténtico consuelo. ¡Qué reconfortante es recordar que mi
Padre conoce todo acerca de mis pruebas, mis dificultades, mis sufrimientos y mis esfuerzos por glorificarle! Verdad preciosa para los que están en Cristo, pensamiento horroroso para los que no lo están, es saber que el camino que estoy transitando es totalmente conocido y observado por Dios.

“Él conoce mi camino”. Los hombres no conocían el camino de Job.

Era crasamente incomprendido y, para alguien con un temperamento
sensible, ser incomprendido es una prueba dolorosa. Sus propios amigos pensaban que era un hipócrita. Se defendió contra ese veredicto indigno declarando: “Él conoce mis caminos; me probará, y saldré como oro”. Aquí tenemos una enseñanza para cuando atravesamos por
circunstancias similares. Hermanos creyentes, sus amigos y, aun también sus hermanos cristianos, pueden no comprenderlo o interpretar mal los tratos de Dios con usted, pero consuélese con la realidad bendita de que el Omnisciente lo conoce.

“Él conoce mi camino”. En el sentido más amplio de la palabra,

Job mismo no conocía su camino, como tampoco conocemos el nuestro ninguno de nosotros. La vida es profundamente misteriosa y el paso de los años no ofrece una solución. Tampoco filosofar nos ayuda. La voluntad humana es un enigma extraño. El hecho de que somos conscientes es prueba de que somos más que autómatas. Usamos el poder de elegir en cada movimiento que hacemos. No obstante, resulta claro que nuestra libertad no es absoluta. Hay fuerzas que entran en juego para bien o para mal y que sobrepasan nuestro poder de resistirlas. Tanto la herencia como el ambiente ejercen poderosas influencias sobre nosotros.

YO LE INVITO A QUE CONTINUE LEYENDO ESTE LIBRO CON CALMA Y RECIBA ESE REGALO DE CONSUELO Y PAZ QUE DIOS LE BRINDA POR MEDIO DE EL.

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Instituto Bíblico Hosanna

El Instituto Bíblico Hosanna, afiliado a las Iglesias Evangélicas de Dios, fue fundado en 1996 por el Pastor Obispo Pablo Román Caballero y cuenta con una gran popularidad y reconocimiento mundial al haber tenido hasta el día de hoy sobre 56.000 *mil* estudiantes procedentes de 64 países, varios miles de ellos son actualmente pastores y capellanes. Su Sede Principal se encuentra en el Estado de Alabama, EE.UU.

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Diplomado Consejería Cristiana (Muestra de una de nuestras Clases)

Entendiendo Sentimientos de Culpabilidad

Pablo Román Caballero

La convicción de pecado es diferente al sentimiento de culpabilidad en que una persona bajo convicción entiende que ha actuado mal y que necesidad restauración. Hasta en cierta forma, se siente aliviado porque ya no va a continuar con esa carga tan pesada. Sabe que nada de lo que haga puede borrar lo sucedido, y deja de justificarse o defenderse.

Mientras que una persona con culpabilidad se siente que cada vez se hunde más. Y eso es precisamente lo que el diablo desea ver en las personas. Por eso es que a él le fascina acusar, y se goza cuando ve a las vidas criticandose los unos a los otros y condenandose con palabras de maldición.

Cuando una persona se nos acerca mortificado porque no puede perdonarse ni entiende como Dios lo puede perdonar, lo primero es explicarle la diferencia entre convicción de pecado y culpabilidad. Pero luego, durante la charla, necesitamos ayudar a esa persona comprender el motivo de sus sentimientos y tratar de sacar algo positivo de ello.

En esta clase, yo te voy hablar como si yo te estuviera dando una consejería en este tema. Así te ayuda a ver un ejemplo en forma persona de como hablarle a las vidas.

Cuando uno se siente culpable por algo, eso puede ayudarnos a crecer y madurar y, lo más importante, aprender de nuestro comportamiento cuando ofendemos o lastimamos a otros o a nosotros mismos. Es una forma de admitirnos a nosotros mismos que hemos hecho mal y que necesitamos hacer algo para que eso no se repita. Si no nos sintiéramos mal por haberle causado un daño u ofendido a otro ser humano, algo estaría muy mal en nosotros, pues careceríamos de conciencia.

Por ejemplo, si dijiste algo ofensivo a un amigo cercano por lo cual te sientes culpable, eso te ayudará aprender a no decir ese tipo de cosas. En otras palabras, aprenderás de tu error. En este sentido, entonces, la culpabilidad ha funcionado productivamente para reformar positivamente tu comportamiento.

Para dar otro ejemplo, si te siente culpable porque te comiste una bolsa entera de papas fritas, esa es la manera en que tu cerebro te recuerda un comportamiento que probablemente ya sabes que no es saludable y puede afectar negativamente tu bienestar. Por lo tanto, el sentimiento racional de culpabilidad te motiva a reflexionar y cambiar tu comportamiento para mejor.

Pero como consejero he visto que la culpabilidad tiende a ser más improductiva que productiva.

La culpa también puede ser improductiva, en el sentido de que te sientes culpable incluso cuando tu comportamiento no necesita reflexión o transformación. Esta es una culpa irracional que puede convertirse en un ciclo en el que comienzas a sentirte culpable cuando no hay nada por lo que sentirte culpable y luego rumia sobre esa culpa.

Por ejemplo, muchos padres primerizos se preocupan por volver al trabajo porque piensan que dejar a su hijo con una niñera o en una guardería causará un daño desconocido en el desarrollo mental y físico de su hijo. En realidad, ese no es el caso; de hecho, la mayoría de los niños se desarrollan normalmente independientemente de si uno o ambos padres trabajan.

No hay nada de lo que realmente sentirse culpable en esta situación, pero muchas personas lo hacen. Dicho de otra manera, este sentimiento de culpa no produce nada más que una culpa irracional. Y aunque parezca algo ilógico, muchos sufren con cargas así y luego se sienten malos padres y eso afecta su relación con sus hijos.

La culpa improductiva puede tener efectos adversos en tu bienestar cognitivo. Por ejemplo, puedes volverte demasiado autocrítico, experimentar baja autoestima y dudar de si eres una buena persona.

Definición del diccionario de la palabra cognitiva:

Lo cognitivo es aquello que pertenece o que está relacionado al conocimiento (el proceso o capacidad de pensar saludablemente). Éste, a su vez, es el cúmulo de información que se dispone gracias a un proceso de aprendizaje o a la experiencia.

La psicología cognitiva analiza los procedimientos de la mente que tienen que ver con el conocimiento. Su finalidad es el estudio de los mecanismos que están involucrados en la creación de conocimiento, desde los más simples hasta los más complejos.

La culpa improductiva afecta este proceso porque no nos permite ver la verdad, y es la verdad la que nos ayuda aprender a procesar conocimiento permanente. Por eso Jesús en su infinita sabiduría, dijo que era la verdad la que nos hace libres, pues él mismo es la Verdad. Aleluya.

Comprende que a veces nos sentimos culpables por eventos fuera de nuestro control. Es importante reconocer que a veces nos sentimos culpables por cosas sobre las cuales no teníamos control, como un accidente automovilístico o no llegar a tiempo para decir adiós a un ser querido antes de que él falleciera.

En ocasiones, las personas involucradas en tales eventos traumáticos sobreestiman su conocimiento del evento y lo que podrían haber hecho. En otras palabras, estas personas piensan que podrían o deberían haber hecho algo pero, en realidad, no podrían haberlo hecho. Es como decir, después que todo pasa me sobra el tiempo para analizarlo, pero en circunstancias normales, no somos computadoras para procesar tanta información y siempre ser certeros en nuestra decisión final. El sentirse culpable por algo así, no edifica. Es mejor traérselo a Dios, decirle con honestidad porque nos sentimos así, y rogarle que nos de más sabiduría para una próxima vez.

Es importante saber que estos sentimientos intensos de culpa pueden producir sentimientos de impotencia y la sensación de haber perdido el control de nuestras vidas y nuestras decisiones.

Por ejemplo, tal vez te sientas culpable de haber sobrevivido a un accidente automovilístico, mientras que tu amigo murió. Esto se conoce como la culpa del sobreviviente, que a menudo surge cuando tratamos de explicar y dar sentido a los eventos traumáticos que experimentamos.

Un consejo para arreglar esta situación de culpa improductiva en nuestras vidas es sacar tiempo para reflexionar sobre tus emociones y experiencias. Esto es necesario. Pues no podemos creer que toda esa carga se va a desaparecer por si sola. Cuando hablamos de traerle la carga a Cristo, y dejársela, es importante hablar con él al respecto, en detalle. Así reflexionamos en lo que nos sucede.  Es una autoexploración para realmente conectarte con tus sentimientos y determinar que es la culpa lo que estás experimentando y no otra emoción.

Los estudios que utilizan imágenes de resonancia magnética del cerebro han demostrado que la culpa es una emoción distinta de la vergüenza o la tristeza. Al mismo tiempo, estos estudios muestran que la vergüenza y la tristeza a menudo también estaban presentes y se correlacionan con la culpa. Por lo tanto, es importante que dediques un tiempo a reflexionar sobre tus sentimientos para poder identificar con precisión lo que necesitas abordar.

Define tus pensamientos, sentimientos, entorno y sensaciones corporales.

Puedes hacer esto cognitivamente, a través de la práctica de la atención plena, lo que significa que solo te concentras en lo que estás sintiendo en ese momento sin juicio o reacción.

Alternativamente, puedes escribir tus sentimientos en un papel. Luego de aclarar lo que esta en tu mente y tu corazón, puedes destruir los papeles y así todo quedará en privado. Escribir lo que estás experimentando puede ayudarte a aclarar esas emociones a medida que tratas de ponerlas en palabras.

Ejemplo: hoy me siento abrumado por la culpa y también me siento triste. No puedo dejar de pensar en eso (aquí iría el nombre de la situación especifica). Puedo decir que estoy estresado porque tengo dolor de cabeza por tensión, tensión en los hombros y una sensación nerviosa en el estómago.

Aclara exactamente de qué te sientes culpable. Piensa en lo que está causando estos sentimientos de culpa.

Aquí hay unos ejemplos:

“Dejé salir a Fido y fue atropellado por un automóvil. Me siento culpable de que Fido esté muerto porque toda nuestra familia lo amaba mucho”.

“No estudié para el examen y obtuve una F. Me siento culpable de decepcionar a mis padres porque pagan tanto por mí para ir a la escuela”.

“Rompí con Bobby. Me siento culpable de que duela tanto”.

“La mamá de mi amigo falleció y mi madre todavía está viva y sana. Me siento culpable porque la vida de mi amigo está hecha pedazos y la mía es tan buena”.

Acepta la culpa. Necesitas aceptar que no puedes cambiar el pasado o lo que sucedió.

La aceptación también implica reconocer la dificultad y reconocer que eres capaz de soportar sentimientos dolorosos en el momento presente. Esta es la primera etapa para tratar apropiadamente con tu culpa y seguir adelante. Es útil decirte a ti mismo afirmaciones que enfaticen la aceptación y la tolerancia.

Ejemplos de estas declaraciones son:

“Sé que lidiar con la culpa es difícil, pero por ahora sé que puedo soportarlo porque Cristo esta conmigo y su Santo Espíritu me esta ayudando aclarecer esto”.

“Esto es difícil, pero puedo aceptar lo que ha sucedido y no pelear ni evitar este sentimiento, es lo que es, Dios me dará las fuerzas y lo superaré”.

Haz las paces con cualquiera que hayas lastimado. Si tu culpa proviene de algo que hiciste que afectó negativamente a otra persona, el primer paso es hacer las paces con esa persona, debemos aprender a pedir perdón con sinceridad. Me refiero a que no solo digamos: si en algo te he ofendido te pido perdón, sino que digamos: reconozco que te dije palabras hirientes y te pido perdón por ello.

Toma un momento para hablar con la otra persona y ofrecele una disculpa genuina por tus acciones o inacciones. No lo dejes para después, ese después casi nunca se da.

Recuerda que solo porque ofreces una disculpa no significa que la otra persona deba aceptarla. No puedes controlar cómo reaccionará la persona o qué hará con lo que le has dicho. Sin embargo, aunque es posible que la persona no acepte tus disculpas, puedes sentirte bien con Dios, pues hiciste algo que él nos ordena en su Palabra y ademas reconociste tu responsabilidad y culpa. Así que aunque en un mundo perfecto, lo mejor seria que la otra persona te perdonará, aunque no sea así, tu tendrás victoria.

Reflexiona sobre las posibilidades de modificar tu comportamiento. En los casos en que la culpa sea productiva, comprométete a cambiar tu comportamiento para evitar que se repita la situación, esto ayudara a disipar ese sentimiento de culpabilidad.

Un ejemplo, no puedes traer de vuelta a tu perro Fido, pero puedes asegurarte de no dejar a tus futuras mascotas fuera de la casa, al menos que esté con una correa. O, en caso de que no superes un examen, puedes comprometerte a dedicar más tiempo a estudiar para que el dinero de tus padres no se desperdicie.

Sea cual sea el caso, al uno sentir convicción que lo que ha hecho esta mal, esa convicción dada por el Espíritu Santo nos ayuda a cambiar. Y es ahí donde verdaderamente comenzamos a ser libres de viejas ataduras.

En algunos casos, es posible que no tengas ningún comportamiento que cambiar, pero aún puedes cambiar tu perspectiva para mejor.

Por ejemplo, no puedes recuperar a la madre de tu amiga que falleció de cáncer, pero puedes asegurarte de que le ofrezcas tu apoyo mientras ella este afligida y asegúrate de que también le hagas saber a tu propia madre lo mucho que significa para ti. De esa forma, aun sin necesidad de cambiar algo, puedes madurar en tu forma de pensar y en tu propia filosofía de como vivir la vida.

Aprende a recibir el perdón de Dios y a perdónate a ti mismo. Con culpa, las personas a menudo sienten vergüenza por algo que hicieron o dejaron de hacer. Incluso una vez que has hecho las paces con los demás, aún puedes aferrarte a la culpa dentro de ti y participar en la rumia. Entonces, también necesitas enmendarte a ti mismo.

Aprender a perdonarte es una herramienta importante para ayudar a restaurar tu autoestima que puede haber sido dañada por la culpa o la vergüenza.

Dios perdona con la intención de restaurar. Ese es el propósito del perdón, volver a levantarte, volver a traerte delante de su Gracia.

Otro consejo es aprender a convertir la culpa en gratitud.

La culpabilidad puede ser una herramienta productiva para ayudarte a cambiar tu comportamiento o desarrollar empatía hacia otra persona, por lo que transformar las declaraciones de culpa en declaraciones de gratitud agrega valor a las experiencias y te ayuda a modificar la manera en que ves el pasado. También ayuda al proceso de curación de la culpa y convierte la culpa improductiva en algo productivo y tangible que puede mejorar tu vida.

Escribe las frases / pensamientos de culpa que tienes, y conviértelos en una declaración de gratitud.

Las declaraciones de culpa a menudo comienzan con “Debería haber …”, “Pude haber …”, “No puedo creer que …” y “¿Por qué no …?” Convierte estas afirmaciones en frases que enfatizan por lo que estás agradecido.

Ejemplo: Cambia “No debería haber sido tan crítica con mi esposo cuando estuvimos juntos y llegar hasta el divorcio” en “Estoy agradecida de poder aprender a ser menos crítica en mis relaciones futuras”.

TAREA

En tus propias palabras, no copiando y pegando lo que dice esta clase, por favor de responder en forma completa las siguientes preguntas:

1.¿Qué quiere decir la palabra “cognitiva”?

2-6. (cuenta por 5 preguntas) Resuma la clase completa en tres párrafos de 5 oraciones cada párrafo.

7. ¿Cómo es la convicción de pecado diferente al sentimiento de culpabilidad?

8. Por favor, deme dos ejemplos de como un sentimiento de culpabilidad puede ser productivo.

9. Por favor, deme dos ejemplos de como un sentimiento de culpabilidad puede ser improductivo.

10. ¿Con que otras emociones se pueden confundir los sentimientos de culpabilidad?

11. ¿Qué beneficios trae a la persona que perdone a quien le hizo daño?

12. ¿Por qué las declaraciones positivas que salgan de nuestras bocas ayudan con nuestra sanación interior?

13. ¿Por qué cuando recibimos el perdón de Dios, debemos nosotros perdonarnos a nosotros mismos?

14. ¿Cómo se puede convertir la culpa en gratitud?

15. ¿Cómo la convicción de pecado ayuda a cambiar tu comportamiento?

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